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domingo, 11 de enero de 2009

y Aparecio un hombre JUAN TH

Roberto

http://www.elnacional.com.do/opiniones/2009/1/3/3623/Que-me-devuelvan-mi-pais
Juan TH:

El tiempo como apacible maestro nos va dando lecciones de historia cada día, al leer tu escrito confirmo una vez más lo circular de nuestra existencia. Hoy te pronuncias con justificado resabio como lo hiciera Pedro Peix en su momento invocando aquella “Linea de Sombra”, asi como muchos otros que quedamos en el anonimato por no querer o no poder acceder a los medios, a sabiendas de que son los que al fin y al cabo terminaran condicionando el mensaje.

Reconozco que al igual que tú, soy producto de una sociedad retorcida que no alcanzo a levantar vuelo porque sus alas les fueron quebradas, quedando esparcidas a la izquierda y la derecha de un camino político inutilmente ensangrentado. Al menos asi es como me justifico a mi mísmo.

Mal hiciera yo ahora en tratar de hacer gala de escritor, cualidad que definitivamente no poseo y que en gran medida he tenido que compensar con “la conciencia alerta del lector atento”. Es esta la razón por la cual acudo a Machado para expresar mis aderencias y desacuerdos con lo planteado en tu escrito del día hoy.

Que sea Juan Mairena, quien exprese en sus palabras mis puntos de vista sobre esta realidad que nos toca vivir.

“Sabemos ya que no se puede vivir ni del esfuerzo, ni de la virtud, ni de la fortuna de nuestro abuelos. Luchamos por libertarnos del culto supersticioso del pasado. No creemos ya en los milagros de la leyenda heróica. Somos hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra donde todo esta por hacer. Sabemos que la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo. Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra. Llamaréis patria a los calcareos montes, hoy desnudos, y antaño cubiertos de espesos bosques que rodean esta vieja y noble ciudad? Eso es un pedazo del planeta por donde los hombres han pasado, no para hacer patria, sino para desacerla.

Todos sabemos que la historia es algo que constantemente se altera y se modifica. En una nación pobre e ignorante, en una nación casi analfabeta; En esta España, tan querida y tan desdichada, que frunce el hosco seño o vuelve la espalda desdeñosa a los frutos de la cultura, decidme: el hombre que eleva su mente y su corazón a un ideal cualquiera no es un Hércules de alientos gigantescos cuyos hombros de atlante podrían sustentar montañas?

Cuando se vive en estos páramos espirituales, no se puede escribir nada suave, porque necesita una de la indignación para no helarse también. Aquí en apareincia al menos, no pasa nada. Y lo más triste es que no hay inquietud ni rebeldía contra el estado actual de las cosas.



La política, señores es una actividad importantísima. Yo no os aconsejare nunca el apoliticismo, síno, en último término, el desdeño de la política mala, que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancias y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros. Falsos intelectuales desarraigados de la realidad social y económica, política y espiritual de su país.

La patria –decía Juan de Mairena—es, en España, un sentimiento escencialmente popular, del cual suelen jactarse los señoritos. En los trance mas duros, los señoritos la invocan y la vende, el pueblo las compra con su sangre y no la mienta siquiera. Señoritismo, una forma entre varias, de hombría degradada, un estílo peculiar de no ser hombre, que puede observarse a veces en individuos de diversas clases sociales, y que nada tiene que ver con los cuellos planchados, las corbatas o el lustro de las botas. Sólo España, el país más estúpido del planeta, puede cerrar los ojos y dejarse llevar al derrumbadero por gente tan menguada.

A veces me apasiona el problema de nuestra patria y quisiera… Pero no se puede hacer nada inmediato. Hay un ambiente de cobardía y de mentira que asfixia. Hoy quiero trabajar, humildemente, es cierto, pero con eficiencia, con verdad. Hay que defender a la España que surge, del mar muerto, de la España inerte y abrumadora que amenaza anegarlo todo. No sois patriotas pensando que algunos días sabréis morir para defender esos pelados cascotes; lo seréis acudiendo con el arbol o la semilla, con la reja del arado o con el pico del minero a esos parajes sombrios y desolados, donde la patria esta por hacer.

Voy a terminar, dirigiendo algunas palabras a los niños. Para que vosotros representéis la aurora de un día claro y fecundo, preciso es que os aprestéis por el trabajo y la cultura a aportar el tesoro que os legaron las generaciones muertas. No aceptéis la cultura postiza que no pueda pasar el tapiz de vuestras inteligencias. Huid de la ociosidad espiritual que llena los cerebros de cavilaciones homicidas. Recordad el proverbio de Castilla: “Nadie es más que nadie.” Esto quiere decir cuanto es dificil aventajarse a todos, porque, por mucho que un hombre valga, nunca tendra valor más alto que el de ser hombre.”

Asi concluyo mi cita extendida, consinte de que las similitudes entre nuestro pais y la madre patria podrian ser congénitas, y porque no, con la plena la certeza de que el propio Machado hubiese repetido mil veces estas palabras a fin de evitar que cometieramos los mismos errores.



http://www.elnacional.com.do/opiniones/2009/1/3/3623/Que-me-devuelvan-mi-pais

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